La caótica situación que se está viviendo aquí, allá y en todas partes tuvo ayer en el exterior dos componentes que hicieron dar vuelta como una media a los mercados globales y en la plaza financiera local también hubo dos elementos que hicieron retumbar a los inversores, con una fuerte reacción en las cotizaciones.

A nivel global, los dos elementos que sorprendieron a todos fueron los siguientes: por un lado, tras adjudicarse un éxito en los plebiscitos contados por los propios rusos en toda la costa ucraniana sobre el Mar Negro, Vladimir Putin lanzó otra velada amenaza nuclear (a la que salió nada menos que Angela Merkel a contestarle) y por otra parte, en línea con lo que comenzó a hacer Japón, el Banco de Inglaterra salió a sostener la libra, lo cual provocó una suba masiva global en todos los commodities.

Mientras Jerome Powell de la Fed hace todo lo contrario, vendiendo bonos en Wall Street para sacar dólares de circulación, el BoE anunció que saldrá en principio por dos semanas a comprar bonos ingleses por al menos unos 5.000 millones de libras al día, lo cual mejoró el valor contado de esos títulos y bajó de 4,5% a 4% la tasa a 10 años de esos papeles.

EL ECONOMISTA

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