Las finanzas están pasando por un momento ciertamente difícil. Algunos analistas advierten que estamos como en el arranque de la crisis internacional de 2008. Y economistas más puntillosos, que hacen las cuentas más en detalle, afirman que estamos como a fines de los años ’20 del siglo pasado, un momento absolutamente intrincado que terminó en el crack de 1929.

Sólo por simplificar, puede decirse que los problemas mundiales están centrados en dos situaciones: una inflación que se autoindexa a pesar de las subas de tasas de interés y un Vladimir Putin que parece perder la guerra en el campo de batalla, pero hace jugadas kamikaze que nadie puede predecir dónde terminan. Y en Argentina el desgobierno llega a proporciones que no se tienen en la memoria, tuvimos un setiembre trágico, esperemos que octubre no se prenda fuego.

En el exterior, la evolución de las economías es muy dispar. EE.UU. sigue con el empleo muy firme y con una inflación núcleo difícil de perforar. Japón está en recesión desde hace un año. China desacelera. Y Europa se está por meter en la zona fría del año, con Putin manejando los hilos del gas. Hay países como Alemania o Gran Bretaña con niveles de actividad muy bajos ya con crisis sociales. Italia experimenta una corriente nueva con Georgia Meloni. Todo es incertidumbre.

EL ECONOMISTA

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