Con una devaluación escalonada, que plantea en Argentina un verdadero récord de diferentes tipos de dólar (que tienen precios que van desde $142 hasta $321), la sucesión de cepos que fue aplicando el gobierno terminó encerrando en un verdadero corral a los inversores institucionales (bancos, compañías de seguros, etcétera) que tienen una lluvia casi infinita de pesos y que no encuentran ventanas no ultra vigiladas para escaparse de la moneda local.

Sin embargo, en un movimiento más notorio en los fondos comunes de inversión (que dependen de los movimientos de pequeños inversores privados individuales) se inició hace unos días una persistente salida de los bonos en pesos más largos, que acaban de acusar caídas cercanas al 7%, que fueron seguidas de manera casi inmediata por una multiplicación por 20 en el volumen operado diariamente en el mercado del dólar blue, por lo que el billete en ese segmento acaba de subir de $277 a $291.

No es la primera vez que esto sucede. Entre mayo y junio los bonos más largos en pesos sufrieron un desplome del 27% en sus cotizaciones, eso obligó al Banco Central a salir a rescatarlos, emitiendo pesos sin parar, que terminaron provocando una verdadera corrida cambiaria, con el blue saltando de $200 a $338 pesos entre la apertura de mayo y mediados de julio luego de la renuncia de Martín Guzmán.

EL ECONOMISTA

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